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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Canalización de vías venosas periféricas

Hola!

Durante las prácticas tuve la oportunidad de canalizar vías en varias ocasiones. Sorprendentemente, la primera vez acerté en el primer intento! Pero después a la segunda fallé, una de cal y otra de arena!
Lo único que necesitáis es perderle el miedo, y seguir las pautas que os voy a explicar:

Canalizar una vía venosa periférica es una técnica invasiva que nos permite tener una vía permanente al sistema vascular del paciente, por la que podremos administrar sueroterapia, medicación y nutrición parenteral.

Para ello necesitaremos el siguiente material:

  • Compresor.
  • Antiséptico.
  • Guantes no estériles: durante las prácticas veréis que la mayoria de enfermeras no los usan, por la práctica que tienen, pero os obligarán a vosotros a ponerlos.
  • Gasas.
  • Apósito preferiblemente transparente, para visualizar después el estado de la vía.
  • Catéter venoso de calibre adecuado: en planta usábamos normalmente los azules, de 22G. En la siguiente imagen podéis ver los diferentes calibres, sus usos y colores respectivos:

  • Llave de tres pasos (hay que purgarla con una jeringa y suero fisiológico ANTES de usarla).
  • Esparadrapo.
  • Steri-strips.
  • Malla para proteger.

PROCEDIMIENTO

Lo primero de todo, como siempre, es informarle al paciente qué vamos a hacer (canalizar una vía por primera vez y para qué, o cambiar la vía por fallo de la que ya tenía el paciente).
Preparar todo el material anteriormente citado en la cama del paciente o en una batea, para tener todo a mano.
Ponemos los guantes y colocamos el compresor en el brazo del paciente. Se recomienda empezar a valorar las venas más distales (en urgencias valoran en la flexura o en el brazo, ya que la intención es que la medicación aplicada llegue antes al corazón).
Debremos deshechar las venas rotas previamente, las que están encalladas (las que estuvieran usadas previamente, duras a la palpación) y las que no estamos seguros de poder canalizar. Una vez escogido, hay que valorar el calibre del catéter (como ya dije antes, normalmente es el azul 22G).
Antes de pinchar, nos aseguramos de que el bisel está hacia arriba. Cuando pinchemos y veamos que refluye la sangre, aguantaremos la aguja con una mano, y con la otra empujamos lentamente el catéter de plástico, hasta introducirlo del todo (esta será la parte que quede introducida en la vena, por la que administraremos sueros, medicamentos, sangre, etc.). Retiraremos el compresor, pondremos unos steri-strips para aguantar el catéter, ponemos una gasa debajo y retiramos el fiador. Hay que poner la llave de tres pasos (ya purgada) rápido, porque está saliendo algo de sangre, e inyectamos el suero fisiológico en la vena, para observar si hincha o le hace daño al paciente. Si está todo bien, fijaremos con el apósito transparente, y ponemos esparadrapo para sujetar la llave. 

Y esto es todo! Tened cuidado al pinchar, debéis tensar muuuuy bien la piel, ya que si no, corréis el riesgo de que la vena se vaya, y rompa, o que incluso no pinchéis. 
En el vídeo podéis ver el procedimiento que os he explicado mucho mejor, y, os recomiendo este post para leer una serie de consejos importantes.


Hasta la próxima!!

lunes, 4 de noviembre de 2019

¿En que momentos hay que retirar y cambiar una vía?

Buenos días enfermerxs en potencia!

Con el tiempo os empezarán a dejar canalizar alguna que otra vía, tema del que os hablará mi compañera Valeria, pero ¿en que ocasiones debemos sacarlas porque están causando problemas al paciente o bien porque ya no están realizando la función que deberían? Aquí os dejo las principales complicaciones con las que nos hemos estado encontrando en el hospital respecto a las vías.

Normalmente en el momento que vamos a administrar medicación y no avanza, debemos probar a lavar la vía (con la ayuda de una jeringuilla y suero fisiológico) y valorar el estado de la vía.

La principal es la flebitis, lo que vendría siendo la inflamación de la vena por alteración del endotelio. ¿Como sabemos que existe flebitis en la vía? Al valorar el estado de la vía nos fijamos si provoca dolor, está enrojecido, inflamado, la zona está acalorada… por lo que estaríamos en caso de flebitis y se debe retirar y cambiar la vía.



Otra muy común es la extravasación que sucede cuando se produce la salida de liquido adminitrado por vía intravenosa desde el vaso sanguíneo al tejido adyacente a la vena. Dependiendo del nivel de extravasación habrá que realizar mas cuidados o menos, como aspirar el líquido extravasado o mantener el miembro mas elevado, aunque en el ámbito hospitalario al tener mínimamente controlados a los pacientes, la extravasación no suele ir más allá por lo que se reabsorbe solo, pero seguimos en caso de retirar y cambiar la vía.



Y por ultimo encontramos la tromboflebitis, que es el caso de inflamación de la vena por la presencia de un coágulo, obstruyéndola y provocando síntomas como inflamación, dolor, eritema, rubor y sensibilidad de la vena. Estos pacientes suelen ser sedentarios, encamados, pacientes oncológicos, obesos, personas mayores de 60… Además se les suele recetar medicamentos anticoagulantes, recomendar medias de compresión y elevar el miembro, extirpar las venas varicosas…
Cabe destacar que dependiendo de la profundidad, distinguimos dos tipos de trombosis: tromboflebitis superficial y tromboflebitis profunda (a nivel profundo del músculo).


¡Y esto es todo! Espero que a partir de ahora os vayáis fijando mejor en el estado de las vías y en los síntomas que os comunicaran los pacientes respecto a estas. Como ultimo apunte, en un paciente que no tiene recetado sueros entre medicación y medicación, os recomiendo lavéis la vía cuando acaba de perfundir la medicación, para evitar futuras obstrucciones y estar pinchando de nuevo al paciente.

Primera imagen: Flebitis
Segunda imagen: Extravasación
Tercera imagen: Tromboflebitis