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martes, 19 de noviembre de 2019

Linfoma no hodgkin

Buenas, enfermerxs en potencia!

El otro día en planta nos llegó un paciente que tenía un linfoma no hodgkin. Como no sabía lo que era decidí investigarlo un poco, y ya de paso os lo explico por si alguna vez os aparece en vuestras prácticas.

El resumen es que es un tipo de cáncer que afecta al tejido linfático. Se origina en las células principales de este sistema, los linfocitos. Dependiendo del tipo de glóbulo blanco afectado, distinguimos diferentes subtipos de linfoma no hodgkiniano: linfoma difuso de linfocitos B grandes y el linfoma folicular.

El linfoma no hodgkin se diferencia del hodgkin en el tipo de células cancerígenas que proliferan. Si estudias el tejido afectado al microscopio y encuentras unas células llamadas Reed-Sternberg, te estás enfrentando a un linfoma de hodgkin. La otra gran diferencia es el pronóstico, ya que el hodgkin es un tipo de cáncer más letal.


Esto no quiere decir que el linfoma no hodgking no sea grave. Algunos de los síntomas más comunes suelen ser sudores nocturnos, pérdida de peso, picazón, inflamación de los ganglios linfáticos, hinchazón abdominal, o incluso cambios de humor y ataques epilépticos si afecta al cerebro. 


Los tratamientos más habituales son la quimioterapia, radioterapia, o incluso la radioinmunoterapia. Esta última se caracteriza por combinar un anticuerpo con una sustancia radiactiva, y mandarlo a los ganglios a través del propio sistema linfático. 

Si os interesa esta enfermedad, podéis visitar estos enlaces:

martes, 12 de noviembre de 2019

Quimioterapia

¿Qué tal enfermerxs en potencia? Como sabéis, en entras prácticas Olga y yo estamos en el 5ºA: Oncología. El principal aspecto que tiene Oncología de especial son las quimioterapias, así que os voy a contar en qué consisten.


Imagen obtenida de go.hurb.com

El cáncer es una enfermedad genética, es decir, está causada por cambios en los genes que controlan la forma en la que crecen y se dividen las células. Estos cambios genéticos causan cáncer y pueden heredarse o suceder en la vida de una persona como resultado de errores que ocurren al dividirse las células o por el daño del ADN causado por algunas exposiciones del ambiente (sustancias como los compuestos químicos en el humo del tabaco y radiaciones, como los rayos UV).

Normalmente, las células humanas crecen y se dividen para formar otras nuevas a medida que el cuerpo las necesita. Cuando las células normales envejecen o se dañan, mueren, y células nuevas las reemplazan. Sin embargo, en esta enfermedad, este proceso se descontrola. Así las células pueden dividirse sin interrupción y pueden llegar a formar unas masas denominadas tumores, que pueden ser benignos o malignos. Los cancerosos son malignos, lo que significa que se pueden extender a los tejidos cercanos o los pueden invadir a través del sistema circulatorio o del sistema linfático y formar nuevos tumores lejos del original.
Por el contrario, los tumores benignos no se extienden a los tejidos cercanos ni los invaden, aunque suelen ser bastante grandes y, si se encuentran en el cerebro, pueden suponer un riesgo para la vida. Al extirparse no vuelven a crecer, mientras que los malignos sí.


Ante los distintos tipos de cáncer, existe un amplio abanico de técnicas terapéuticas para intentar detener y eliminar la proliferación de células malignas, como la radioterapia, inmunoterapia, terapia hormonal, transplante de células madre... y la quimioterapia.

La quimioterapia se basa en la captación y destrucción de células cancerosas a través de la administración de fármacos por vía oral o parenteral.
El tratamiento con frecuencia se lleva a cabo junto otros tratamientos como cirugía, radiación u hormonoterapia. Este tratamiento puede aumentar las posibilidades de cura, disminuir el riesgo de recaída, aliviar síntomas o mejorar la calidad de vida. También esta puede ayudar a aumentar años de vida.  Cabe destacar que esta también puede manifestar efectos secundarios, ya sean más leves o más graves.
Los medicamentos pasan a través del torrente sanguíneo para llegar a las células cancerosas. 
También, se puede administrar directamente en el líquido cefalorraquídeo y la médula espinal, pero esto no es lo común. La quimioterapia será administrada en ciclos; después cada período de tratamiento, le seguirá un período de receso para permitir que la paciente se recupere de los efectos secundarios. Estos ciclos duran sobre 2 o 3 semanas. En total, este tratamiento puede prolongarse de 3 a 6 meses dependiendo del tratamiento administrado.
Este mes en el hospital he visto que para las quimioterapias que se administran se emplea el sistema oncoset. Se trata de un sistema de sueros por bomba el cual cuenta con varias entradas. La razón de esto es que entre cada dosis de quimioterapia se lava el sistema con un suero limpio y se reemplaza por la siguiente dosis de citostáticos.

Además, la quimioterapia suele venir acompañada de una pauta antiemética, es decir, medicación para las náuseas y vómitos que este tratamiento ocasiona. Se compone de Dexametasona y Ondansetrón, y pueden ser administrados por vía oral o intravenosa según lo precise el paciente.
Creo que con esto tenéis suficiente enfermerxs en potencia ;)
Nos vemos!